Nocturno
Juan se despertó extrañado, no oía ningún ruido, de repente escucho un camion acercarse, daba vueltas en la cama intentando dormir pero no lo conseguía no podía parar de pensar en las cosas que tenía que hacer al día siguiente y pensaba que levantarse antes haría más fácil la tarea.
Se levantó, miro el reloj y vió que aún era temprano, sólo había dormido media hora, así que volvió a echarse en la cama.
Dió vueltas y vueltas, el sueño no venía a por él, sólo quería dormir pero no podía parar de pensar en todo lo que le había pasado esos días. No podía quitarse de la cabeza de que al día siguiente tenía que hacer EL EXAMEN. Iba para un lado y el otro de la cama sin dejar dormir a su gato, no podía conciliar el sueño y eso le molestaba.
Como era muy propenso a no dormir Juan había decidido cansarse todo lo posible para dormir y depertarse para ese día, pero sin embargo no sirvió para nada.
Estaba amaneciendo por lo que Juan decidió darse una ducha y desayunar. Al terminar de desayunar le quedaban 10 minutos para salir de casa. Se sentó en el sofá, se puso las noticias y se durmió.



